Una alarmante concentración de contratos en firmas que hacen parte de su misma sociedad o con las que tiene vínculos –practica que en su momento aplicaba Saludcoop–, y la entrega de millonarios anticipos a proveedores pese a no existir ninguna factura, son dos de los argumentos con los que la Contraloría y la Procuraduría pidieron la intervención de Medimás.
Lo encontrado por los organismos de control muestra graves irregularidades que van más allá de las fallas en la prestación de servicios a sus 4.9 millones de usuarios.

Según una auditoría realizada por la Contraloría, y dada a conocer por EL TIEMPO, entre agosto del año pasado y diciembre, Medimás ha distribuido recursos por 1.5 billones para contratar servicios con los 1.100 prestadores de su red, pero de ese total, al menos el 37 por ciento ($ 564.197 millones), cifra que según la Procuraduría ya estaría en el 40 %,, ha ido a parar a los bolsillos de las empresas con las que Medimás tiene vínculos económicos o de las que es socia.

Esa situación, asegura la Contraloría, viola los topes exigidos por la ley para proteger la libre competencia y evitar que las EPS sólo contraten a hospitales y clínicas de los que son dueños o socios. La norma habla de máximo el 30 por ciento de la contratación para firmas asociadas.

La empresa con nexos y que más contratos ha recibido es Estudios e Inversiones Médicas –Esimed– (281.403 millones de pesos), y aunque la EPS sostiene que no es propietaria de las clínicas de Esimed, la Contraloría asegura que sí tienen un vínculo, pues Medimás fue integrada por varias IPS a las que Cafesalud les debía dinero, lo que llevó a que varias instituciones se convirtieran dueñas de una EPS y quedaran con una relación comercial.

El segundo grupo que más ha recibido es el de las antiguas empresas del cuestionado grupo Saludcoop (119.739 millones de pesos), liquidado por el billonario desfalco en recursos de la salud por el que su presidente Carlos Palacino fue capturado. De estas empresas de Saludcoop la empresa a la que se le ha entregado más dinero es a la Cooperativa Epsifarma (104.396 millones de pesos), que en el pasado quedó en la lupa porque de sus recursos de la salud se pagó un vehículo de alta gama de Palacino.

Medimás también ha girado dineros a Saludcoop Clínica los Andes S.A (7.548 millones), y Clínica Santa Cruz de la Loma (3.452 millones de pesos).

“Medimás pudo haber direccionado recursos parafiscales destinados a la prestación de los planes de beneficios de sus afiliados, de forma directa, con empresas que conforman la sociedad matriz a la que se encuentra subordinada y con sociedades que hacen parte del grupo Saludcoop en liquidación”, dice la auditoría.

Pagos sin facturas ni contrato
Por lo menos 718.623 millones de pesos que Medimás giró en el 2017 a sus proveedores, en calidad de anticipo, no tienen soportes sino simples cartas de intención.
Aunque Medimás ha dicho que necesitaba hacerlo para poder garantizar la continuidad del servicio, la Contraloría sostiene que como no se hicieron contratos formales no hay nada que obligue a esas empresas a prestar servicios, ni hay certeza sobre qué uso le han dado a los recursos.
Según la auditoría, Medimás giró recursos “sin soporte legal o contractual, beneficiando a terceros con recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud que no se han reintegrado”.

En la lista de los que más recibieron sin contratos de por medio están precisamente las firmas con las que Medimás tiene vínculos: Esimed ($ 155.839 millones), y la Cooperativa Epsifarma de Saludcoop ($ 71.167 millones).