La Asociación Nacional de Internos y Residentes –ANIR- radicó el pasado 9 de mayo con un acto en la Plaza de Bolívar en Bogotá, un proyecto que pretende garantizar una remuneración por labor profesional desarrollada por los residentes dentro de los programas médico quirúrgicos y eliminar el cobro de matrícula por parte de las diferentes instituciones educativas.

La propuesta de ley fue elaborada con la Federación Médica Colombiana –FMC- y la Asociación Colombiana Médica Estudiantil –ACOME-. La iniciativa busca atacar uno de los aspectos del sistema de salud colombiano que más críticas suelen recibir desde los integrantes del talento humano en salud, y es la precaria condición en la que se tienen que formar los médicos que aspiran a tener una especialización, los cuales deben pasar largas jornadas en los hospitales y pagar matrículas que están entre los 25 y 35 millones de pesos anuales y, a cambio, no reciben ningún tipo de pago.
El primer gran cambio que propone el documento, que será presentado a la Cámara por la representante Sara Piedrahíta, es que los residentes tengan un contrato especial en el cual, a cambio de prestar sus servicios profesionales, reciban una remuneración mensual no menor a tres salarios mínimos, además de beneficios como pensión, salud, ARL y vacaciones.La idea es que los recursos para cubrir este pago sea de carácter público, a través del Fondo Nacional de Residencias, que se habría que crear. “Con esto buscamos evitar una intermediación con clínicas y hospitales, y serían destinaciones específicas de la misma plata que entra a las EPS”, aclaró Carolina Corcho, vicepresidenta gremial de la FMC, a El Espectador.

Actualmente, los residentes son vistos como estudiantes, aunque tengan su título de médicos generales, por lo que no reciben ningún tipo de salario. La única ayuda económica que se les presta, hasta ahora, consiste en una beca crédito de dos salarios mínimo que igualmente no alcanza a beneficiar a los 5.000 residentes que, se estima, tiene Colombia.

Ahora, para evitar que la remuneración de los residentes se traduzca en que se les asignen funciones que no les pertenecen, el proyecto de ley establece que sus actividades dentro de clínicas y hospitales no pueden ser distintas a lo que dice el programa de formación de la universidad.

Otro punto que propone el proyecto de ley, y tal vez el más álgido, es acabar con el cobro de matrículas por parte de las universidades. “Las instituciones educativas suelen decir que si se eliminan las matrículas cierran los programas, pero nunca nos han demostrado cifras o estudios que sustenten los montos tan altos de las matrículas”, comentó Corcho.