Un artículo publicado por ABC Enfermedades, señala que los pacientes que ven al mismo profesional sanitario, de familia o especialista, a lo largo del tiempo, tienen tasas de mortalidad más bajas.

La afirmación surge de una investigación que lo habría verificado y dada a conocer por la revista «BMJ Open» y que realizó por vez primera una revisión sistemática de la relación entre las tasas de mortalidad y la continuidad de la atención médica. Y la conclusión es definitiva: ser atendido por el mismo médico a lo largo del tiempo, parece alargar la vida.

El estudio mostraría así que la fragmentación en la prestación de los servicios de salud termina perjudicando el estado general de salud de las personas.

El estudio coloca el foco en algo que en los últimos años parece que se está olvidando: la importancia de las relaciones personales en la atención médica y la confianza del paciente en el profesional sanitario. Durante los últimos 200 años, dicen los investigadores del Hospital St Leonard’s Practice en Exeter y la Facultad de Medicina de la Universidad de Exeter (Gran Bretaña), los avances médicos han sido principalmente técnicos e impersonales, lo que ha reducido el lado humano de la medicina. «Esta revisión sistemática revela que, a pesar de los numerosos avances técnicos, la continuidad de la atención es una característica importante de la práctica médica y, potencialmente, una cuestión de vida o muerte», escriben en el artículo.

Estudios previos han revelado que la llamada continuidad de la atención sanitaria está relacionada con una serie de beneficios: pacientes que siguen los consejos médicos con mayor interés, una mejor aceptación de las vacunas y otras medidas preventivas, y menos ingresos hospitalarios de urgencias. Los médicos de familia, ha señalado en numerosas ocasiones la Sociedad Española de Medicina de Familia y Medicina Comunitaria (Semfyc), son «centinelas de la salud y la gestión sanitaria», y desempeñan un papel fundamental en situaciones tan relevantes para la salud como la vacunación infantil, el control de la diabetes o el colesterol elevado, o el mantenimiento de unos buenos hábitos de vida.